martes, 1 de julio de 2014

EL GENERAL DEL PUEBLO DESCANSA TRANQUILO: LA PATRIA VOLVIÓ A SU LUGAR

En la Historia grande de los Pueblos, hay momentos en que la tristeza es el doloroso costo de experimentar el paso a la inmortalidad de un líder excluyente como fue Juan Domingo Perón en la Argentina. Hace cuarenta años, el General del Pueblo dejó este mundo para eternizarse en el corazón de las grandes mayorías populares de nuestra querida Patria. Ese 1° de julio de 1974 se abrió un extenso paréntesis a lo largo del cual muchos pensamos lo difícil que sería tener otra oportunidad de alcanzar, al mismo tiempo, la grandeza de la Nación y la felicidad del Pueblo. Tuvieron que pasar casi tres décadas para que ese sueño volviera a encenderse en los corazones de millones de argentinos que vieron surgir la figura de Néstor Kirchner, fiel continuador del legado que dejaron Juan y Eva Perón.
Aquel mediodía lluvioso se tornó más gris cuando se conoció el fallecimiento del hombre que signó el destino de Justicia, Libertad y Soberanía para la Argentina, permitiendo la inclusión de millones de hombres y mujeres, trabajadores, profesionales, mujeres, niños, ancianos, por primera vez desde el nacimiento de la Patria en forma masiva, sin restricciones, por el solo hecho de haber nacido en esta bendita tierra.
Se lloró en las villas y en los barrios. Lloramos los hombres, lloraron las mujeres y lloraron los chicos y chicas que apenas conocían la imagen de Perón, pero les bastaba con llevar en sus corazones el relato de sus padres, las anécdotas y los hechos que dejaron tan profunda huella en la memoria popular. Tal vez lo más denostado por el antiperonismo fuera lo que más fascinación causaba en esa pibada. La sidra y el pan dulce para las fiestas, las pelotas y muñecas que llegaban en los trenes, algunas veces con una pasajera especial, la propia Evita. Nadie se privaba de llevarse alguno de esos mimos que el gobierno nacional y popular les hacía llegar como una forma de devolverles lo que durante tanto tiempo unos pocos les habían impedido obtener con su trabajo y su esfuerzo. Cuando se escucha eso de que "les dan peces en lugar de cañas para pescar" hay que estar atentos, porque muchas veces son expresiones de quienes se dedican a robar cañas de pescar.

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