martes, 7 de julio de 2009

REUNIÓN SIN DEFINICIONES PRECISAS

Se concretó en la delegación Rosario del gobierno provincial la reunión convocada por el Ministerio de Salud de la provincia para abordar la problemática de la Gripe A.
Según se desprendía de la invitación la charla iba a ser brindada por los ministros de Salud, Dr. Miguel Angel Cappiello y el de Gobierno y Reforma del Estado, Dr. Antonio Bonfatti, pero no fue así.
Instalados los jefes comunales del Nodo Rosario en el salón de reuniones, apareció para realizar el informe la Secretaria de Salud, Dra. Débora Ferrandini, primer desencuentro, todos preveían que los ministros eran quienes iban a hablar con los citados, pero no.
La funcionaria que se encargó de recalcar una y otra vez que ella no estaba diligenciada por el ministro sino que en esas estructuras se trabaja en equipo y todos tienen el mismo mensaje, en primer lugar abundó en dar detalles emanados de la reunión del Consejo Federal de Salud, realizada ayer en la Capital Federal, sin variar un ápice de lo bajado, sin siquiera aportar un adecuamiento de la medida a las circunstancias provinciales según las regiones.
Se convirtió en una clase "magistral" sobre la enfermedad y cierta reticencia a producir alguna de las definiciones que los intendentes y presidentes comunales esperaban.
Recalcando que algunas metodologías tomadas por ciertos municipios, que en el criterio de los ejecutantes habían dado resultado, dudaba que a esta altura de la enfermedad se pudiera aplicar y mantener en el tiempo. No obstante no precisaba una directiva justa según su conocimiento y poder de ejecución como funcionaria de salud provincial.
Esta posición llevó a que varios jefes comunales explicaran con lujo de detalle las precauciones que habían tomado y el resultado logrado, como el caso de Casilda, donde el Director del Hospital Regional San Carlos, Dr. Luis Ortega, dio a conocer lo realizado y la baja en números de los casos atendidos con posterioridad a la medida avalada por el intendente de esa ciudad Juan Carlos Bacalini.
Ferrandini, insistía a todo esto que el cierre compulsivo de locales públicos no estaba entre las medidas a adoptar y que con la suspensión de las clases en todos los niveles estaba dando el resultado previsto y que la enfermedad estaba entrando en un amesetamiento. No descartó que las medidas se sigan aplicando pero con la responsabilidad de los intendentes y presidentes comunales, pero remarcó de la inseguridad del éxito.
Desde algunas comunidades se reclamaba a la secretaria la posibilidad de poder contar en sus efectores públicos de salud una buena cantidad del medicamentos para no tener que viajar a Rosario cada vez que lo precisaban.
En ese momento fue que tomó la palabra el responsable de la salud en el Nodo Rosario, Dr. Lelio Mangiaterra, quien justificó la medida, expresando que si no fuera así se correría el riesgo de entregar el tratamiento a casos que quizá no lo necesitaban, demostrando un dejo de desconfianza en la responsabilidad de sus delegados médicos en los efectores que de él dependen.
Como síntesis de esta poco productiva reunión se puede expresar que los intendentes deberán volver a actuar con su mejor criterio y esperar que la enfermedad no pase de los límites lógicos.
Se notó en alguno de los intendentes su descontento, ya que sin haber terminado la reunión y ante la falta de respuestas contundentes de la Dra. Ferrandini, fueron abandonando la sala.
En lo que respecta a los representantes de nuestra región ha sido ratificado lo planteado en Carlos Pellegrini, "pedir a lo senadores departamentales gestionar una reunión urgente con el ministro de salud y no con otro estamento" a los efectos de plantearle la realidad en esta zona.

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